RANAS A LA MILANESA

Se lavan y secan bien las ranas, ya peladas y evisce­radas, se aplastan sobre la mesa a lo que ayuda mu­cho su disposición anatómica; se les echa sal y si se desea pimienta y nuez moscada; se pasan sucesiva­mente, primero, por harina, después, por huevo batido y por fin, por pan rallado y se fríen en mucho aceite caliente.

El niño puede comerlas desde los dos años; a muchos les divierte despojar con los dientes la carne de los pequeños huesos.

De cualquier manera hay que tener en cuenta que se necesita comer varias ranas para alcanzar una cantidad de proteínas apreciable.

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